Cómo mejorar la comprensión lectora en niños y niñas de 8 a 10 años
En PISA 2025, el alumnado español de 15 años sacó 451 puntos en lectura, frente a 474 en 2022, uno de los resultados más bajos registrados en España.

Comprender un texto es algo que se aprende mucho antes de esa edad, y en casa puedes ayudar con hábitos sencillos: pedir que resuman lo que leen, jugar a deducir lo que el texto no dice, ampliar el vocabulario y hablar de los libros después de leerlos.
¿Qué dice PISA 2025 sobre la lectura en España?
Que España está algo por debajo de la media de la OCDE y que ha empeorado. El 68 % del alumnado de 15 años alcanza el nivel básico de lectura (el nivel 2), frente al 69 % de media en la OCDE. Eso deja a un 32 % por debajo, casi uno de cada tres, cuando en 2022 era el 24 %. En el nivel más alto, el de quienes entienden textos extensos y distinguen hechos de opiniones a partir de pistas implícitas, solo está el 2 % del alumnado español. La media de la OCDE es del 6 %.
En puntos, España saca 451 en lectura, frente a 474 en 2022, y la media de la OCDE es de 461. Según la OCDE, está entre los resultados más bajos registrados hasta la fecha en España.
La OCDE advierte de que el alumnado excluido de la prueba en España subió hasta el 7,9 % y de que es muy probable que eso haga salir los resultados algo mejores de lo que son.
Fuentes: OCDE, PISA 2025, nota de resultados de España (PDF en español), OCDE, PISA 2022, nota de resultados de España (PDF en inglés) y Ministerio de Educación, nota de prensa del 8 de septiembre de 2026.
¿Qué tiene que ver con los 8 años?
Mucho, aunque PISA evalúe a jóvenes de 15. Según la OCDE, quien alcanza el nivel básico sabe identificar la idea principal de un texto de extensión moderada y localizar en él la información que busca. Esas habilidades se empiezan a construir en primaria, cuando ya se lee en solitario y hay que empezar a entender lo que se lee.
Por eso los años de 8 a 10 son un buen momento para trabajarlas. Lo que hagas en casa ahora se nota después.
¿Qué significa comprender un texto?
Comprender es poder contar lo que ha pasado y deducir lo que el texto no dice con todas las letras. Es frecuente leer de corrido, sin tropezar, y al acabar no saber explicar de qué iba. Pasa mucho con los enunciados de las tareas: los leen enteros y luego preguntan qué hay que hacer.
PISA 2025 apunta en la misma dirección. En su prueba de fluidez lectora, los «lectores apresurados», que responden muy deprisa y se equivocan, casi se duplicaron de media en 35 países de la OCDE: del 6,6 % en 2018 al 11,4 % en 2025 (OCDE, PISA 2025, anexo A1, en inglés).
Leer en voz alta sin errores es un primer paso. Entender pide algo más, y eso se puede practicar.
¿Cómo ayudar a resumir lo que se lee?
Pide que te cuenten lo leído en pocas frases, como si se lo explicaran a alguien que no conoce el libro. Empieza con un capítulo corto. Si se pierden en detalles, ayuda con una pregunta: «¿Qué es lo principal que ha pasado?».
Al principio contarán todo, paso por paso. Con la práctica aprenderán a quedarse con lo principal y a dejar fuera lo que sobra. Resumir obliga a ordenar la historia en la cabeza, y así se entiende mejor.
¿Cómo se practica la deducción en casa?
Con preguntas cuya respuesta no está escrita. Si en el cuento la protagonista toma el paraguas antes de salir, pregunta qué tiempo creen que hacía. Si un personaje da un portazo, ¿cómo se siente? La respuesta está en las pistas del texto, y hay que juntarlas.
Las historias de detectives y los misterios son perfectos para esto, porque la solución nunca aparece escrita. Hay que llegar a ella leyendo con cuidado.
Pruébalo esta noche: un caso de Logicasos
Este es el Caso 02 de Logicasos, «El escondite perfecto», uno de los más fáciles del libro. El planteamiento y las pistas están copiados tal cual. Léelo en voz alta, deja que crucen las pistas y abre la solución solo cuando tengan una respuesta.
—¡Falta Amina! —avisa Sara desde la puerta del aula.
La profe vuelve a pasar lista, pero Amina no contesta. Antes del timbre, Noa, Nico, Diego y Amina jugaban al escondite y a Sara le tocaba buscar. Los tres primeros ya están en clase. De Amina, ni la punta de un zapato.
—A lo mejor se ha quedado dormida —sugiere Diego.
Sara no parece convencida. Ella era la encargada de buscar y el juego terminó sin que consiguiera encontrarla. Amina sigue en el escondite que eligió al empezar.
Hassan toma la linterna y llama a Pompón. Antes de salir, escucha lo que Noa, Nico y Diego le cuentan del juego. Esta vez, el conserje lleva ayuda de cuatro patas.
¿Dónde se escondió Amina?
Pistas. Cada uno eligió un escondite distinto y se quedó allí hasta que terminó el juego.
- Noa: «Yo me escondí debajo de la mesa del profe».
- Nico: «Yo me escondí detrás de la cortina».
- Diego: «Yo no me escondí debajo de la escalera».
- Amina: todavía escondida.
Escondites: cortina, armario, mesa del profe y escalera.
Las claves de detective del libro ayudan a ordenar la cabeza: «Lee todas las pistas primero», «Tacha lo que es imposible», «Marca lo que sí es seguro» y «Si solo queda una sin tachar, es esa». Una tabla con los nombres en filas y los escondites en columnas basta para cruzar las pistas.
Ver la solución del caso 02
Noa, mesa del profe. Nico, cortina. Diego, armario. Amina, debajo de la escalera.
Cómo se llega: Noa y Nico dicen dónde estaban. A Diego le quedan el armario y la escalera, y en la escalera no estaba, así que estaba en el armario. Para Amina solo queda la escalera.
Y por qué no había salido, según el libro: «Amina se había entretenido poniendo hojitas en el camino de una fila de hormigas para ver cómo las rodeaban y no había oído el timbre. Cuando Hassan la encontró, levantó un dedo: —Espera, que la última todavía no ha llegado».
¿Y el vocabulario?
Cuantas más palabras se conocen, más se entiende. Cuando aparezca una palabra nueva, antes de buscarla en el diccionario anima a adivinar qué significa por el contexto. Después, comprueba en el diccionario si han acertado.
Y usa en casa las palabras nuevas que vayan aprendiendo. Una palabra que se oye varias veces en la cena se queda mucho mejor que una que se busca una sola vez.
¿Qué preguntas hacer después de leer?
Preguntas que hagan pensar, sin que parezca un examen. Te dejo algunas que funcionan bien entre los 8 y los 10 años:
- ¿Qué ha pasado al principio y qué al final?
- ¿Por qué crees que el personaje ha hecho eso?
- ¿Había alguna palabra que no conocías?
- ¿Qué crees que pasará en el siguiente capítulo?
Misterios para practicar
En EditorialPoint22 nos preocupa que la infancia lea y que entienda lo que lee. Los misterios ayudan mucho a practicar la deducción, porque obligan a fijarse en cada pista. Con esa idea hicimos Logicasos, un libro de misterios de lógica para niños y niñas de 8 a 10 años: 40 casos, de fácil a experto, en los que hay que leer las pistas y cruzar la información hasta dar con la solución. También encaja desde los 7 años si se lee con soltura.
Texto: equipo editorial de EditorialPoint22. Publicado por EditorialPoint22. ¿Ideas o dudas? Escríbenos a info@editorialpoint22.com.